
Te conseguí la luz del sol a medianoche , y el número después del infinito , e instalé la Osa Mayor en tu diadema y tú seguías ahí como si nada ; Endulcé el agua del mar para tu sed , te alquilé un cuarto menguante de la luna, y como buena perdedora busqué en la cama las cosas que el amor no resolvía.
Y cómo duele que estés tan lejos , durmiendo aqui en la misma cama ; Cómo duele tanta distancia , aunque te escucho respirar estás a cientos de kilómetros y duele quererte tanto, fingir que todo está perfecto mientras duele , gastar la vida tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió...
Acabé con los jardines por tus flores , inventé la alquimia contra la utopía , y he llegado a confundir con la ternura la lástima con que a veces me miras ; Que triste es asumir el sufrimiento , patético es creer que una mentira convoque a los duendes del milagro y que te hagan despertar enamorado
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